martes, 27 de septiembre de 2011

¿Es posible un cambio de actitud?

Personalmente considero muy difícil que una persona sea capaz de cambiar su forma de ser o su actitud, especialmente respecto a un tema tan delicado como es el racismo. Cabe la posibilidad de que una persona observe evidencias de que su propio comportamiento no es lógico ni correcto como hemos observado de Eusebio, protagonista en la película de Salomón.

Existe, según mi parecer, más casos en los que una persona puede cambiar de actitud respecto al racismo, en la mayoría de estos casos, la sociedad desarrolla un papel fundamental. Personas con pensamientos más "inclusivos" pueden ayudar a hacer comprender a las personas racistas (hago uso de la palabra racista en este caso para referirme a toda persona que no simpatiza con personas de origen extranjero o que tienen dificultades) que están equivocadas o en su defecto, hacerles comprender que el racismo no está justificado. También me gustaría hacer un inciso en el importante papel que desarrolla la educación y cómo ésta puede influir, tanto de forma positiva o negativa, en la percepción del racismo.

Para finalizar me gustaría destacar que existe un último problema que se ha de superar para que se produzca un cambio de actitud en una persona; se trata de un problema que afecta a toda la sociedad: los prejuicios, y cómo éstos perjudican gravemente nuestra forma de percibir la realidad hasta el punto de hacernos cambiar totalmente de parecer (digo nosotros ya que sería un hipócrita si negase que alguna vez no me he dejado llevar por los prejuicios hacia alguien o algo).

SALOMON de IGNACIO LASIERRA

Salomón, de Ignacio Lasierra, es un cortometraje en la que podemos observar la cara más dura y arcaica del racismo. Un pequeño grupo de inmigrantes acuden en busca de trabajo a un pequeño pueblo en el cual son tratados de una forma infrahumana, tratados como animales por el simple hecho de tener una procedencia distinta. Al comienzo del cortometraje observamos un comportamiento totalmente racista hacia “Salomón” por parte de uno de los protagonistas, no obstante a medida que avanza el film observamos cómo su comportamiento va evolucionando hasta el punto de dejarle las pelotas de petanca de su difunto amigo Matías. Somos libres de pensar que el comportamiento de Eusebio va evolucionando a lo largo de la película o que, en realidad, lo hace por interés debido a la habilidad de Salomón para jugar a la petanca. Al final del cortometraje, cuando Salomón se va por motivos laborales observamos cómo Eusebio se enfada y comienza a despotricar de nuevo, no obstante, en esta ocasión, se da cuenta de que quizá el comportamiento que tuvo hacia el inmigrante no fue el correcto.

SALOMON de IGNACIO LASIERRA